
El maquillaje es utilizado desde hace siglos como una técnica para disimular los defectos y resaltar el atractivo de las personas. Y, como toda práctica de belleza, tiene sus secretos.
Lograr que la piel se vea pareja y sin imperfecciones, es posible si se tienen en cuenta algunos puntos fundamentales:
Limpieza e hidratación: Este paso es primordial para que el maquillaje perdure durante muchas horas. Se recomienda limpiar la piel con productos livianos, como por ejemplo lociones astringentes, que absorban la oleosidad; en el caso de los párpados lo mejor es elegir un desmaquillante suave para ojos y finalmente hidratar bien el rostro.
Una vez que el rostro está limpio e hidratado se puede comenzar con el maquillaje. Para cubrir las imperfecciones más notorias, además del clásico corrector cuyo color debe ser similar al de la piel, hay tres tipos de tonalizadores, fluidos o compactos, que contribuyen a un mejor resultado:
Luego de difuminar el tonalizador indicado sobre la imperfección, se puede aplicar el corrector de color similar al de la piel y cubrir el rostro de manera pareja con una base de un tono parecido o igual al del cutis.
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