por Lic. Diana Resnicoff
El maltrato físico no es la única manera de ejercer la violencia sobre una persona, los insultos y palabras hirientes son también actos violentos que afectan tanto o más que los golpes. ¿Cómo actuar ante una pareja violenta? ¿Se puede evitar esta situación? ¿Hay alguna forma de ayudar a mujeres que...
Se puede decir que la infidelidad es la trasgresión a un acuerdo de exclusividad sexual que hacen los miembros de la pareja. A partir de ahí se pueden marcar las primeras diferencias. Para algunos solamente pensar en otra persona, tener fantasías sexuales con alguien que no sea la pareja, es ser infiel. Para otros, el contacto corporal erótico, aunque no se llegue al coito, es infidelidad. En ciertos casos la infidelidad se da solamente cuando se involucran los sentimientos. Y en las parejas más liberales, como es el caso de los Swingers, está permitido el intercambio sexual fuera de la pareja siempre y cuando sea consensuado y en presencia del otro miembro.
Lo que está claro es que la trasgresión a este pacto da lugar a las respuestas más extremistas y a la irracionalidad más implacable. Una persona infiel pasa de ser la pareja ideal a ser el varón o mujer más indeseable del mundo. Llama la atención como alguien que soporta los maltratos y descalificaciones más degradantes en otros aspectos y situaciones, se rebela ante una conducta de infidelidad sexual como si fuera realmente lo único condenable en la vida conyugal. Una de las causas más frecuentes de separación es justamente ésta, y si no se llega a ese punto hay que prepararse para los ajustes y reproches interminables, y para que la “víctima” de la infidelidad pueda montarse sobre el poder que le da haber sido traicionada y maltratar “con razón” a su pareja cada vez que tenga ganas.
¿Quién es más infiel, el varón o la mujer?
Hace algunas décadas no cabían dudas de que el varón era más infiel, teniendo en cuenta que “con la señora del hogar” no estaban permitidas cosas que sí lo estaban con “las de la calle”.
Hoy, las reglas cambiaron, la mujer tiene un rol más activo en la búsqueda de placer sexual, y no hay demasiadas diferencias entonces en lo que a la infidelidad respecta. Sí es sabido que las motivaciones que llevan a cometer este acto suelen ser distintas. En los varones la necesidad de reafirmar su autoestima y machismo, la búsqueda de variedad sexual, la “cortesía masculina” que impide dejar pasar una oportunidad que está servida, la insatisfacción sexual en la pareja y en el caso de padecer un problema sexual testearse para comprobar si afuera también les pasa, son las causas más comunes. En las mujeres, la insatisfacción afectiva y los problemas de comunicación en la pareja, la sensación de no sentirse importantes y especiales para su compañero y una sexualidad muy mecánica y poco creativa son factores desencadenantes de la infidelidad.
A pesar de los diferentes cambios culturales en los últimos tiempos, todavía se condena socialmente (y a veces legalmente) más a la mujer que al varón. En el varón una infidelidad es casi una avivada. En la mujer un acto propio de una “prostituta barata”.
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