por Lic. Diana Resnicoff
El maltrato físico no es la única manera de ejercer la violencia sobre una persona, los insultos y palabras hirientes son también actos violentos que afectan tanto o más que los golpes. ¿Cómo actuar ante una pareja violenta? ¿Se puede evitar esta situación? ¿Hay alguna forma de ayudar a mujeres que...
Con frecuencia, los miembros de una pareja se quejan por la falta (o la pérdida del hábito) de comunicación entre ellos. Comunicarnos con nuestra pareja exige habilidades de las que a veces carecemos. ¿Por qué se vuelve tan complicado hablar y entendernos?
Algunos incluso cuentan que cuando se sientan a cenar prácticamente no conversan; ellos mismos saben que esto no fue siempre igual. Y con nostalgia recuerdan: “Era maravilloso escucharlo y que me escuche”.
Elegir la pareja adecuada es una cuestión que nos mantiene ocupadas mucho tiempo, con un gasto de energía increíble, ante los posibles candidatos, tratando de imaginar con cada nueva persona con la que salimos cómo podría ser como pareja. Y lo que buscamos en el otro es un misterio, porque lo hacemos desde el inconsciente. Nos apasionamos por una persona y a veces el tiempo se encarga de mostrarnos la otra cara de la verdad. Cuando esto sucede, nos ilusionamos con la esperanza de que nuestro amoroso embrujo cambiará la conducta del ser amado. Y con mucha frecuencia nos daremos cuenta de que es imposible.
Las dificultades para comunicarnos las encontramos todo el tiempo, pueden suceder muchas cosas que cambien las formas de dirigirnos al otro. La tele, Internet, los gastos, los hijos, están transformándose continuamente y pueden también llegar a nosotros de forma que generen divergencias donde antes había armonía y coincidencias.
Ni siquiera nosotros somos los mismos, sino que los procesos de maduración y la edad nos van cambiando sin que nos demos cuenta. Y claro, no le anunciamos a nuestro compañero que estamos pensando diferente que hace 10 años atrás.
Lo que ciertamente produce el cortocircuito es la postura crítica desde el enojo y la repartija de culpas. Marcar el error en el otro, solo aumentará la resistencia a una escucha activa.
La incongruencia o paradoja en el mensaje puede ser causa de grandes problemas. Por ejemplo, lanzamos el “sé espontáneo”, “sé sincero”; “yo quiero que mi marido me haga un regalo, pero porque él quiere, no porque yo se lo pido”. En el momento en que el marido aparece con un regalo, la esposa se siente desdichada porque no puede saber si el regalo él lo hizo porque quiso o porque ella lo pidió, pero si el marido no aparece con un regalo, porque aún no quiso, ella también se siente desdichada porque él no quiere hacerle un regalo: “pierde si lo hace – pierde si no lo hace”.
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