Cuando apenas le faltaba un año para recibirse de perito mercantil, la vida de Andrea Gamarnik viró por completo. Tras realizar un test de orientación vocacional, el psicólogo a cargo le recomendó que estudiase otra carrera. Ella decidió emprender un camino que la llevaría a recibir el Premio L’Oréal-Unesco, el galardón más prestigioso otorgado en 76 países a las mujeres que hacen ciencia, respaldado en la Argentina por el Conicet.
Con la ayuda de sus padres y su tío a la que más tarde se sumó una beca del Colegio de Farmacéuticos de Lanús, Andrea completó sus estudios universitarios y realizó un doctorado en bioquímica en la Universidad de Buenos Aires, tras el cual viajó a la Universidad de California en San Francisco. Hoy, ocho años después de regresar a la Argentina, está a cargo del laboratorio de virología molecular del Instituto Leloir (puesto para el que fue seleccionada por concurso internacional), que se ha convertido en un centro de referencia para los estudios sobre dengue.
La pasión con la que emprende cada uno de sus proyectos -aspecto que según ella heredó de su madre- es el móvil de estos logros y reconocimientos, entre los que se cuentan sus investigaciones relacionadas con la replicación del virus del dengue que infecta anualmente a 50 millones de personas.
Este empuje y la necesidad de encontrarle un sentido a lo que hacía, la trajeron de regreso al país, luego de haber vivido una experiencia muy rica en San Francisco.
Andrea aterrizó en Ezeiza en 2001 cuando la Argentina transitaba por una de las mayores crisis económicas y sociales de los últimos tiempos. Si bien muchas personas le recomendaron que por razones económicas se quedase en el exterior, ella decidió seguir apostando a su proyecto.
Luego de trabajar en una empresa biotecnológica, que le ayudó a ahorrar para poder instalarse en la Argentina, Andrea se presentó al concurso en el Instituto Leloir. Pensó mucho en qué volcar todos sus conocimientos y cuando vio que el virus del dengue era un problema muy serio sobre el que no había la cantidad suficiente de personas trabajando, se dedicó a investigarlo.
Hoy, Gamarnik se dedica junto a su equipo a esclarecer cómo se reproduce el virus del dengue. En una primera publicación lograron visualizar su conformación circular. Luego delimitaron que dicha conformación es fundamental para que el virus se multiplique en la célula. Y en una siguiente instancia describieron cómo se amplifica su material genético, por un mecanismo distinto del que utilizan otros virus. En los años que siguieron a estos descubrimientos, se determinó que hay otros microorganismos, como el que provoca la fiebre amarilla, que utilizan el mismo modo de operar.
Sus estudios sobre los mecanismos de atenuación viral son la base del diseño racional de vacunas y ya resultaron en tecnologías que transfirieron a los Estados Unidos.
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