En una sociedad en la que estar repleto de actividades y vivir a mil es sinónimo de éxito, resulta complicado relajarse y disfrutar. La angustia y el estrés suelen ser el resultado de esta manera de vivir. ¿Cómo es tu experiencia al respecto? ¿Sentís que vivís estresada? ¿Cuál es tu consejo para...

Más allá de que los cambios culturales y sociales hicieron que el retiro de la vida laboral se produzca cada vez más tarde –e incluso que algunas personas no lleguen a retirarse nunca completamente-, la etapa de la “jubilación” llega de una u otra manera y tiene características muy particulares.
En el caso de las mujeres, se activan algunos miedos específicamente relacionados con esta etapa:
Si coincide con el nido vacío (ida de los hijos del hogar) el sentimiento de soledad es aún más profundo y aparece también un sentimiento de vacío de la vida, ya que un rol se deja de actuar y hay muchas personas a las que le cuesta reemplazarlo, generando muchas veces conflicto en la familia más extensa.
En esta etapa, que de por sí implica una pérdida -la de la vida laboral-, es que las mujeres entiendan que jubilarse, no es retirarse de la vida, sino que es el comienzo de algo nuevo. Este es un punto muy importante porque muchas personas sienten que se les acaba la vida y comienzan a llevar una existencia sin sentido, motivo por el cual después muchas se deprimen.
Para atravesar esta etapa con las menores dificultades posibles, es importante pensar que en realidad uno tiene más tiempo para dedicárselo a uno mismo y a aquellas personas relacionadas con los afectos (familiares, hijos, nietos, amigos, etc.) y que también hay más tiempo para generar nuevas amistades, nuevos proyectos que estén mas allá de lo laboral, a lo mejor volcados más hacia cuestiones sociales.
En esta etapa de la vida es fundamental la posibilidad de generar actividades placenteras o recreativas que permitan la expresión, que a lo mejor ha sido descuidada por el cumplimiento de la vida laboral y/o de otros roles. Las personas jubiladas encuentran tiempo para desarrollar hobbies y otras actividades artísticas. La actividad física también debe encontrar un lugar, tanto por su importancia para la salud como para la estética y el bienestar psicológico.
En relación a la pareja, el tiempo libre permite realizar actividades que los incluyan a ambos, para reencontrarse a solas después de haber criado hijos.
En síntesis, es importante darnos cuenta de que una vida plena integra esta etapa como una más, con sus ventajas y sus desventajas, pero que usando los propios recursos se pueden transformar las desventajas en oportunidades para crecer en el camino hacia la plenitud y hacia una buena calidad de vida en todo sentido.
Asesoró: Lic. Florencia Torzillo Alvarez,
Coordinadora del Instituto de Psicología Argentino