La anorexia, el trastorno alimentario que lleva a dejar de comer o a no comer lo suficiente como para mantenerse saludable y que puede poner en riesgo la vida, se da en todos los estratos sociales y en todas las edades –desde los 6 ó 7 años hasta mayores de 60-, aunque la mayoría de los casos se ven en las mujeres jóvenes. A pesar de que la información acerca de este trastorno en la Tercera Edad es muy escasa, los especialistas afirman que existen casos de anorexia en esa etapa de la vida.
Es raro que la anorexia aparezca “de la nada” en una persona ya mayor: Cuando la anorexia se presenta después de los 60 años, por lo general se trata de personas que han tenido trastornos alimentarios más o menos graves durante la adolescencia, de modo que este vínculo con la comida se vuelve crónico y, en momentos conflictivos, reaparece. Es raro que de golpe una persona que nunca ha tenido un trastorno alimentario lo presente en la Tercera Edad.
En el caso de las mujeres activas mayores de 60 años este trastorno puede tener que ver:
Con respecto a los ancianos en general, otros factores que pueden inhibir el apetito son los siguientes:
Cuando una persona pone su angustia en la comida, lo va a seguir haciendo durante la Tercera Edad si no se trató: tienen un estilo para vincularse con la comida que ya se transforma en un patrón de conducta. La dieta de una persona mayor debe ser variada y las porciones tienen que ser moderadas pero suficientes para cubrir sus requerimientos nutricionales: si bien los ancianos necesitan menos calorías que un adulto activo, también necesitan más vitaminas y minerales.
Por eso, los profesionales de la salud que atienden a los ancianos deben evaluar su estado nutricional para asegurarse de que cuenten con las suficientes reservas calóricas y proteicas.
Asesoró: Florencia Jenkins, licenciada en Nutrición
Iintegrante del equipo del centro BACE (Centro de tratamiento e investigación sobre Bulimia y Anorexia)