por Lic. Diana Resnicoff
¿Cómo es? ¿Duele? ¿Qué anticonceptivo conviene usar? ¿Puedo quedar embarazada? Hay muchos mitos y muchas verdades con respecto a la primera vez, compartí acá tus miedos e inseguridades con otras mujeres que pueden ayudarte a despejar todas tus dudas.
A Arnold Kegel, ginecólogo y obstetra norteamericano, le preocupaba la incontinencia urinaria (pérdida involuntaria de orina) que padecían algunas mujeres después del parto. Así fue que, en 1948, publicó un ensayo en donde daba a conocer el tratamiento que utilizaba con sus pacientes: una serie de ejercicios para tonificar los músculos del canal vaginal con los que lograba resultados eficaces para tratar y prevenir este trastorno.
Los ejercicios de Kegel consisten en aprender a contraer y relajar los músculos del suelo pélvico, un grupo muscular ubicado en la parte inferior de la pelvis –entre el hueso púbico y el coxis- que dan apoyo y sostén a los órganos de la parte baja del abdomen: la vejiga, el útero y parte del intestino.
El objetivo es aumentar la fuerza y resistencia de estos músculos y prevenir los trastornos más frecuentes por debilitamiento del suelo pélvico: la incontinencia urinaria y el prolapso (el descenso de los órganos). Los factores que distienden los músculos son diversos: embarazos, partos, menopausia –por la disminución de los estrógenos-, obesidad, incluso algunos hábitos como retener la orina, utilizar prendas apretadas o realizar un deporte de impacto con excesivo esfuerzo abdominal.
Con el tiempo, esta técnica se extendió al campo de la sexualidad, al observar que, controlando voluntariamente los movimientos de estos músculos que rodean el canal vaginal, se estimulan terminaciones nerviosas y se obtiene una mayor sensibilidad, logrando relaciones sexuales más placenteras. En los hombres, la práctica de la gimnasia sexual por parte de sus parejas les permite prolongar la erección al aumentar el riego sanguíeno y controlar mejor la eyaculación.
Si bien estos ejercicios son sencillos, en ocasiones, la dificultad se encuentra en identificar cuáles son los músculos del suelo pélvico. Una manera de detectarlo es interrumpir el flujo de orina durante la micción. Si se logra, se está contrayendo los músculos del suelo pélvico. Otro modo de reconocimiento es introducir un dedo en la vagina e intentar apretarlo con los músculos que lo rodean. Si se siente presión sobre el dedo, son los músculos correctos.
Se debe evitar contraer al mismo tiempo el abdomen, caderas o glúteos durante la práctica y concentrar la presión sólo sobre la musculatura del suelo pélvico, realizando los ejercicios en forma relajada y sin contener la respiración. Si luego de la ejercitación se siente dolor de espalda o abdominal significa que no se están trabajando los músculos correctos.
Una vez identificado el grupo muscular, se puede comenzar los ejercicios con una rutina básica:
1- Contraer los músculos del suelo pélvico y mantenerlos contraídos contando hasta diez.
2- Relajar la musculatura y contar hasta diez.
3- Realizar 10 ejercicios en tres momentos diferentes del día.
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