por Lic. Diana Resnicoff
Amor, fidelidad y sexo, palabras sueltas que van de la mano en las relaciones amorosas. ¿Qué pensás al respecto?.
El fenómeno de Internet ya no es novedad, una herramienta masiva que no deja de sorprender con sus avances tecnológicos diarios y sus invenciones que llegan a asombrar sobre todo a las mentes más avejentadas que no logran comprender esto que comenzó como una diversión y hoy es claramente una necesidad.
Y como el amor también sirve para comercializar, no faltó quien dé el primer paso para convertir esta herramienta comunicacional en un burdel moderno y aggiornado para la ocasión.
Facebook, Messenger, My Space, twitter, Web Cam, Micrófono, páginas y accesorios tecnológicos, se combinan a la perfección para generar la ilusión de que el contacto con el otro es similar al “cara a cara”. Estas herramientas producen la fantasía de un acercamiento, aunque las miradas, los gestos, el aroma, el tacto, esos factores tan significativos en el momento del enamoramiento, pasan a un segundo plano.
En una sociedad donde la soledad es sinónimo de angustia, jóvenes y adultos se lanzaron a esta aventura amorosa para conseguir a la media naranja, pero sin salir de casa. Y aunque esta herramienta resulte infalible para los más tímidos, también lo es para quienes pretenden exagerar o modificar la realidad para ser destacados a los ojos del hipotético amor.
Este juego oculto de mostrarse y no mostrarse, o exhibir sólo lo que uno decide, comienza a ser perjudicial cuando esta herramienta logra reemplazar el contacto humano, todo depende de las características de la persona que la utiliza, de qué forma lo hace y qué beneficio obtiene.
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