por Lic. Diana Resnicoff
El maltrato físico no es la única manera de ejercer la violencia sobre una persona, los insultos y palabras hirientes son también actos violentos que afectan tanto o más que los golpes. ¿Cómo actuar ante una pareja violenta? ¿Se puede evitar esta situación? ¿Hay alguna forma de ayudar a mujeres que...

Queda claro que, en temas relacionados con los vínculos y las personas, hay que hablar de caso por caso y que es muy difícil generalizar. Sin embargo, y a efectos de poder analizar qué les pasa a los padres, ya mayores, cuando sus hijos deciden separarse, se pueden plantear algunas cuestiones.
La reacción de los abuelos dependerá, básicamente, de su relación con el partenaire del hijo o la hija. Todo va a depender del afecto y del lugar que tengan para ellos estos ‘hijos políticos’, porque una cosa es si el yerno o la nuera no es de su gusto, y en ese caso es probable que vean con cierta satisfacción el divorcio y que prefieran que sus hijos estén lejos de esa persona que ellos no quieren y otra cosa es que exista una relación profunda de afecto, y entonces puede ser más doloroso.
En el caso de que haya una buena relación con el yerno o la nuera y que la separación se viva con dolor, en general los abuelos sienten que los chicos van a sufrir porque van a dejar de vivir con uno de los padres y, fundamentalmente, temen que alguno de los dos haga una nueva pareja y tenga nuevos hijos. A los abuelos les preocupa qué lugar les va a dar la nueva pareja, si van a quedar relegados por un nuevo hijo, si van a ser dejados de lado en lo económico, etc.
Depende de cómo haya sido el matrimonio, los abuelos van a vivir la separación como un fracaso de la pareja de sus hijos o no, porque si ellos percibían mucho sufrimiento, lo van a entender como una decisión que va a reordenar el plano afectivo. Cuando la pareja estaba aparentemente bien y aparece un tercero, los abuelos pueden verlo como un fracaso, pero también esa vivencia va a depender de su propia historia amorosa y hasta pueden sentir que ellos fracasaron como padres al haber criado hijos que no lograron sostener una pareja. En las familias en las que han habido separaciones en varias generaciones no lo ligan tanto al fracaso, sino más a la idea de que el amor puede empezar y terminar.
En relación al propio hijo pueden aparecer actitudes ambivalentes de querer protegerlo de todo y echarle la culpa a otro o al revés, echarle la culpa al propio hijo, sin entender que cuando una pareja se separa la responsabilidad es compartida en un cincuenta y un cincuenta por ciento.
Hay familias que llegan a ocultar la separación de sus hijos, y eso sucede porque la gente mayor suele estar más apegada al qué dirán y lo ven como una mancha porque están más pendientes en la mirada ajena en vez de pensar que para esa pareja tal vez lo mejor era separarse. Algunos quieren mantener el status-quo a cualquier precio y olvidan que a veces hay detalles de la intimidad de la pareja que ni siquiera pueden conocer.
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