La decisión de tener una pequeña bodega en casa debe empezar a concretarse encontrando el espacio justo para almacenar las botellas: un lugar oscuro y con la humedad adecuada, que mantenga una temperatura lo más constante posible. El sótano es, sin duda, el sitio ideal, pero como la realidad es que los departamentos no tienen sótanos –sí se puede aprovechar la baulera en el subsuelo del edificio, si existe- y que hoy en día también los altillos y desvanes son lujos que muy pocos poseen, habrá que aguzar el ingenio para encontrar un armario debajo de la escalera o algún rincón protegido de la luz que pueda convertirse en bodega.
A pesar de que el vino está muy relacionado con la cocina, éste no es el mejor lugar de la casa para guardarlo y de más está decir que no conviene conservarlo cerca del horno ni de ninguna otra fuente de calor. Ahora, si no hay otra posibilidad, las alacenas debajo de la mesada son la mejor opción para armar estantes que permitan guardar las botellas acostadas, de modo que el vino toque el corcho, lo haga hincharse y así se limite al máximo la entrada de aire. Y los días de limpieza general de la cocina habrá que recordar que a las botellas conviene no tocarlas ni limpiarlas.
En un estante alto se pueden colocar dos tablas de madera en forma de cruz para que queden cuatro espacios que permiten guardar el vino recostado. También hay distintos tipos de “bodeguitas” de encastre (desde las más comunes de pino hasta otras de diseño) que se pueden ubicar en el lugar más conveniente.
Otras opciones son los armarios en los pasillos, que suelen ser oscuros o algún mueble en el comedor –siempre que esté protegido de la luz, que afecta el sabor-. Si se encuentra un mueble adecuado o se manda a hacer, es posible guardar en el mismo espacio las botellas, las copas, los sacacorchos, los decantadores y todos los elementos con los que se cuente para el servicio del vino.
Si en la casa son amantes del buen vino y puedan hacer la inversión, también existen heladeras especiales para conservar vino que aseguran la temperatura, la oscuridad y la humedad justas.
A la hora de elegir los vinos para guardar, conviene buscar los jóvenes y de muy buena calidad para tenerlos un año o un año y medio añejándose en la bodega hogareña. Y siempre es posible llamar al teléfono de atención al cliente que ofrecen todas las buenas bodegas para pedir asesoramiento sobre el guardado y el tiempo de añejamiento ideal para ese producto en particular.
A diferencia del añejamiento en madera, que le aporta sabores al vino, guardarlo en una botella de vidrio con corcho –ambos elementos neutros- no va a modificar su sabor: sólo el paso del tiempo va a hacer que vaya perdiendo algunas de las notas más frutales y suaves propias de la juventud para ir adquiriendo los sabores más intensos de la madurez.
Cuando se decide descorchar un vino –sobre todo si es de la propia bodega-, hay que lucirlo y saborearlo en las copas adecuadas: de pie y con una boca un poco más estrecha que el ecuador del cáliz. Si de casualidad sobra un poco de vino, la mejor manera de poder volver a tomarlo conservando su calidad es colocando nuevamente el corcho hasta el fondo y guardándolo en la heladera. Así se puede terminar la botella dentro de los tres o cuatro días sin que el vino pierda calidad.
Por último, si el vino estuvo guardado, conviene destapar la botella unos quince minutos antes de servir, para que se oxigene y aspirar su aroma en la copa primero quieto, justo después de servirlo, y otra vez luego de haber hecho girar el líquido. Recién después se bebe, disfrutando del vino que creció en la bodega del hogar.
¿Cómo es tu relación con el vino?
| Salud | Nutrición | Belleza y Fitness | Psicologia | Profesion y finanzas | Hogar y Decoracion | Tiempo Libre | Maternidad
Pagina inicial | Publicidad | Contactanos
© 2009. Todos los derechos reservados.