por Lic. Diana Resnicoff
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La salud física es muy importante para el placer sexual. Un buen funcionamiento del sistema cardiovascular ayuda a mejorar el desempeño sexual, mientras que, por su parte, ejercicios tales como el yoga, la eutonía, diferentes tipos de danzas, promueven una mayor flexibilidad espinal y pélvica, facilitando también la circulación de la energía a través del cuerpo.
Y por qué no empezar con ejercitar de modo regular toda la musculatura de la zona pélvica. Este grupo de músculos se encuentran fácilmente orinando, cortando el chorro de orina y volviendo a orinar. Es algo así como: cerrar, sostener contando hasta tres, y abrir. Es importante, una vez que se perciban estos músculos, repetir el ejercicio tres veces por día, en series de 15 repeticiones y aumentar el número de cada serie semanalmente.
Este ejercicio es muy beneficioso para los hombres que deseen lograr una mayor intensidad en el orgasmo, y para la salud general de la zona pélvica. Las mujeres se verán beneficiadas logrando una sensación de mayor comodidad y control sobre la zona vaginal, un aumento de su capacidad orgásmica, y una prevención de los problemas de salud mas comúnmente experimentados por la gente adulta, como por ejemplo la incontinencia.
Admitir que una dieta saludable es importante para la sexualidad presupone derribar un mito: muchas personas han oído que el alcohol, la marihuana, la cocaína, y otro tipo de drogas aumentan el placer sexual. Lo cierto es que estas drogas pueden proporcionar un comportamiento sexual más desinhibido, pero este beneficio no es nada en comparación con los efectos negativos a largo plazo que provocan, tanto en el funcionamiento como en el placer sexual.
También se debe tener un gran cuidado con la medicación que se toma. Muchos medicamentos tienen efectos secundarios que reducen el placer sexual. Las medicaciones que combaten la depresión, la hipertensión, las alergias, y muchos otros desordenes, pueden disminuir el deseo sexual o deteriorar el rendimiento sexual, al menos por un cierto tiempo. Antes de consumir cualquier medicación, lo más indicado es consultar al médico para saber si afectará la vida sexual.
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