Si estás pensando en remodelar tu casa, ambientar tu nuevo departamento o simplemente necesitás algunas ideas para darle color y más vida a un lugar, te proponemos este espacio en el que podrás compartir consejos, secretos, claves y consultas relacionadas con la decoración, jardinería, limpieza,...
En vez de salir de compras hacia la verdulería, se puede salir de compras hacia el vivero y adquirir lo necesario para tener una verdulería en el balcón, de la que sea posible recoger verduras frescas y orgánicas. Con un cantero, una bolsa de tierra negra, abono orgánico y unos paquetes de semillas, se puede empezar a trabajar para tener una huerta en el balcón o en la terraza.
Con las manos protegidas con guantes, hay que empezar por colocar en el fondo del cantero unas rocas o pedazos de baldosa rotos, de modo que el drenaje sea perfecto a la hora de regar las plantas. Después se agrega la tierra y se divide el cantero en líneas para armar surcos y poder colocar las semillas, que luego se cubren con tierra.
Para que exista una diversidad de especies que no compita por los mismos nutrientes, es aconsejable plantar hojas -lechuga o acelga-, raíces -zanahoria, remolacha, rabanito- y frutos -tomate y ají-, las tres clases de verduras que se pueden sembrar en una huerta de este tipo.
Como regla general, el cantero debe regarse dos veces al día, pero hay que prestar atención para evitar que la tierra esté demasiado húmeda, para no ahogar a la semilla. Si todo va bien, aproximadamente 20 días más tarde van a aparecer las primeras plantitas, que en un principio son sólo dos hojitas.
En ese momento conviene retirarlas del cantero y transplantarlas a una maceta individual, donde va a ser necesario cuidar el riego y evitar el ataque de las plagas, que se pueden combatir con estrategias caseras y naturales, como las mezclas de agua con jabón blanco o agua de tabaco con ajo.
Si la idea es sembrar una verdura que se pueda consumir lo más pronto posible, el elegido debe ser el rabanito, que a los 25 días de haber sido sembrado está listo para llevar a la mesa.
Una planta de lechuga puede tardar aproximadamente 45 días, y el tomate, el ají y la berenjena no están maduros antes de los 60 días y siempre hay que sembrarlos al comienzo de la primavera.
Así, en unos dos meses se puede llevar a la mesa, por ejemplo, una ensalada de tomate, lechuga y zanahoria sin aditivos químicos y cosechados en su punto justo de maduración. Y además de disfrutar de la comida, seguramente se habrá disfrutado del proceso, porque la jardinería y el cuidado de una huerta es una tarea ideal para compartir en familia y para dejar el estrés del otro lado de la puerta.